Que bonito es hacer feliz a tanta gente. Una frase como esta decía Pep Guardiola, el entrenador del equipo de fútbol del Barça, en la celebración de los 6 títulos que han ganado este año. El Barça, este 2009, ha pasado a la historia, pero para colmo de las paradojas, también el Real Madrid, al materializar el fichaje más caro jamás realizado en el fútbol mundial. 94 millones de euros por Cristiano Ronaldo, uno de los jugadores más deseados por la afición merengue. Así, a la hora de hacer balance, nos encontramos con un año que ha llenado de felicidad la vida de cientos de miles de personas. A unos por los hechos consumados. A otros por las espectativas generadas; ante tamaño desembolso, los éxitos están asegurados. ¿O no? Hay una cosa muy clara. Después de un ciclo de victorias del Barça, viene un ciclo de victorias del Real Madrid, y a eso parecen ya muy acostumbrados incluso aquellos que luchan por una tercera plaza en la liga BBVA.
¿No resulta irónico que a pesar de esta autoconciencia de la alternancia en la cima del éxito, no se reduzca ni un ápice la rivalidad entre ambos equipos? No, claro, en realidad ambos existen el uno para el otro. Y por encima de estos, cientos de miles de españolitos felices, un banco, claro, patrocinador de la liga de fútbol, un gran empresario salvador, Florentino, la transnacional Nike, y como no, UNICEF, para que todo sea en beneficio de los niños pobres.
¿Pero en qué momento hemos dejado de hablar de fútbol para hablar de política? Es cierto que, como en el fútbol, los dos grandes partidos se alternan en el poder y son conscientes de ello, y a pesar de eso siguen compitiendo con la misma beligerancia, como si quisieran convencernos de que entre unos y otros hay grandes diferencias. Zapatero o Rajoy, Rajoy o Zapatero. ¿Quién meterá más goles? Pero en esta lucha sin cuartel no siembran felicidad a su paso, sino todo lo contrario. Tal vez ahí radica la importancia de la alegría culé y la ilusión merengue. Porque de como han ido las cosas este 2009 no podemos estar contentos precisamente. Que se lo pregunten sino a los trabajadores de Aircomet y a los cientos de usuarios estafados por el presidente de la patronal española.
El despropósito de Díaz Ferran al frente de la compañía aérea ha sido la guinda de un año marcado no tanto por la crisis, como por los esperpénticos intentos de los políticos de dar respuestas que generen alguna esperanza. El tan cacareado cambio de modelo productivo para re-fundar el capitalismo y hacer frente así a la crisis económica y ecológica -como si fueran dos cosas diferentes-, se ha evidenciado como un discurso vacío y estéril, detrás del cual se esconden las recetas liberales de siempre. Rajoy, frente a una oficina del INEM, defendiendo una reforma laboral que abarate el despido y haga más precario si cabe el mercado laboral en este país puede ser un caso paradigmático. También lo es la absoluta incapacidad de dar una respuesta al problema del Cámbio Climático que los líderes mundiales han escenificado en la cumbre de Copenhague. Su fracaso es directamente proporcional a la represión sufrida por quienes sí planteaban soluciones en la calle. Y es que no tener nada que ofrecer a la sociedad no ha sido nunca un problema para los políticos, y parece que nunca habían tenido tan poco que ofrecer como ahora.
En este estado de cosas, acompañando los discursos vacíos y el marketing electoral, no olvidemos que 2009 ha sido el año Obama, se encuentran los viejos métodos, los que utilizan desde siempre los poderosos para salir del atolladero. La represión en Copenhage fue un ejemplo claro. Al otro lado del charco, un golpe de estado a la vieja usanza en Honduras y un nuevo proyecto de expansión militar del buen vecino del norte en Colombia, marcan la dinámica que nos podemos encontrar el nuevo año en el que hemos entrado, la década en la que hemos entrado. ¿Un panorama muy negro? Cuando la ocupación española de Afganistán se entiende como una misión humanitaria, la forma de ayudar a la gente a superar la crisis es dar dinero a los bancos y quitarlo a los servicios sociales, y la receta para frenar el paro es abaratar el despido, poco margen tenemos los trabajadores y las trabajadoras para la ilusión.
¿Messi o Ronaldo, Ronaldo o Messi? ¿Y qué pasa si somos del Atleti? Ahí sí que golpea la crisis. No os preocupéis. Tenemos el Mundial de Sudáfrica, o la Copa Davis, o Fernando Alonso firmando por Ferrari. La cuestión es que todo siga igual, seguir adelante a cualquier precio. Total ¿quién va a pagar ese precio? Pues sí, lo habéis adivinado. ¿A qué hora es el próximo partido?
publicado en La Hiedra del mes de febrero de 2010
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